Madrid, 17 de enero de 2007.- En la undécima etapa del Lisboa-Dakar la caravana de participantes se ha trasladado de Néma a Ayoun, ciudad desde la que saldrá la próxima etapa. No ha habido tramo cronometrado, tan sólo 280 kilómetros de enlace, así que los pilotos partirán mañana desde la misma posición en la que terminaron la décima etapa.
A estas alturas de la carrera, según los datos de la organización han abandonado 103 motos, 69 coches y 25 camiones. En total, 197 dorsales menos que el 6 de enero en Lisboa, 197 competidores que no llegarán a Dakar. Estas cifras dan una idea de lo complicada que es esta carrera y confirman que, en muchos casos, terminar ya puede considerarse un éxito.
Muchos de los equipos que aún tienen opciones de llegar al Lago Rosa, se lo deben a los mecánicos y los equipos de asistencia, que realizan una labor oscura, pero tan importante como cualquier otra. En el caso del equipo Yosport-Pascual, Manolo Plaza y Marcos de Quinto, están apoyados por un coche y un camión de asistencia, y un segundo camión en carrera.
Tras los problemas sufridos en dos de las etapas que han transcurrido por Mauritania, piloto y copiloto tienen claro que mañana no estarían en la línea de salida de duodécima etapa sino fuera por el trabajo de las asistencias, que en ocasiones han pasado la noche en vela para tener el Mitsubishi L200 a punto para la próxima etapa.